Era mentira que no me acordaba de todo lo que pasó en 1997. Recuerdo que ella se equivocó. Decía cosas como que todo estaría bien y que lo malo no podría atravesar nuestras defensas, pero, realmente, se podía ver en sus ojos que ella misma no se creía ni una de sus palabras. Entonces llegó la ausencia. Entonces llegó la nada. Y empezó a romperlo todo, a dejarlo inservible. Exactamente igual que en el libro. El tiempo se paró. El mundo que conocíamos desapareció. Y con él las personas que éramos.
La nada estropeó los recuerdos, secó las lágrimas, se llevó los echos de menos. Fue un gran terremoto, con sus insoportables réplicas. Literalmente insoportables, no conseguimos vencerlas. Nos demostraron que éramos débiles, que ni siquiera nuestra unión servía para algo.
En 1997 estábamos sólos, no existía Bilbao, ni existía Jon. Intentábamos remendarlo todo, pero nunca era suficiente. Aquello nos perseguía allá donde fuéramos. Queríamos ser capaces de mirarlo directamente a los ojos sin que doliera, pero no lo conseguíamos. Entonces tuvimos que empezar a actuar como si no pasara nada, porque, a ojos del resto, no pasaba nada. Ellos hacían como si se preocuparan por lo que nos estaba ocurriendo, pero era mentira. Tan mentira como que realmente pertenecíamos a ese lugar.
Después también desapareció el nosotros. Del plural pasé al singular. La mayoría optaron por inmolarse, volviendo a lo que una vez habían sido, quedando atrapados en otro tiempo.
Yo me volví insensible. No tuve otra opción. Si realmente hubiera sentido todo lo que tenía adentro me habría matado. Me convertí en alguien frío. Y el frío dejó que la oscuridad entrara en mí. Fue un instante y me corroí. Veía la forma en la que entonces me miraban. Me había convertido en uno de ellos. Lo sabía porque yo solía mirar así a la nada. Pero todo eso daba igual porque para aquel momento ya podía actuar como si no me importara nada. Como si no sintiera nada. Como si ni siquiera pudiera ver mis propios cortes.
Claro que era mentira que no me acordaba de todo esto. Simplemente no quería recordarlo. Mis defensas tiemblan cuando otra vez aparece la ausencia, en cualquiera de sus formas. Bajan la temperatura, vuelve a ser Diciembre de aquel año y yo vuelvo a ser frío. Es algo automático, no lo puedo evitar.
Para entender esto, hay que entender la nada, hay que entender 1997. Hay que entender que las réplicas siguen llegando.
domingo, 30 de diciembre de 2012
sábado, 1 de diciembre de 2012
Marcas
Debí de sentir lo mismo en 1997, aunque lo cierto es que apenas lo recuerdo. He olvidado casi completamente lo que pasó ese año, aquello del gran terremoto y todas sus réplicas. De eso tengo cicatrices, no recuerdos. Solamente sé que no dejaron nada en pie. Ni siquiera a mí. Exacta e insoportablemente igual que ahora. Es lo mismo, estoy seguro. Algo ha tenido que salir mal, se supone que esto no debía pasar así. Que los echos de menos no podían perder contra los hechos de más. Que a los sentimientos no se les podía aplicar la propiedad distributiva. Y que el Segundo Principio no podía imponerse como única ley. Pero todo está mal. La entropía se ha disparado y todo está desordenado. Todo está en ruinas, todo está echado a perder. Todo es frío, es insensible, es egoísta. Es como tú. Sólo queda esta desesperación que devino de la determinación.
Dime que tu marca no es el final. Que yo no me he equivocado y que tú no has cambiado. Dime algo porque yo ya no puedo arreglar esto. No entiendo porque no paro de curarte, pero tú no dejas de morirte.
Dime que tu marca no es el final. Que yo no me he equivocado y que tú no has cambiado. Dime algo porque yo ya no puedo arreglar esto. No entiendo porque no paro de curarte, pero tú no dejas de morirte.
sábado, 17 de noviembre de 2012
El pasado
Aquí me acorrala lo obsoleto. Me rodea, me agarra, se pega a mí, no me deja en paz. Yo ya no quiero este camino ni todas esas cosas que tantas veces me he molestado en explicar. Yo sólo me pongo triste cuando pienso que Bilbao está demasiado lejos y que ya me he cansado de tener que publicar mil palabras para compensar un sólo hecho.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Ganar
Yo no sé qué se rompió. Ni si quiera sé si había algo que romperse. En el inicio todo es frágil y con un poco de viento se puede estropear. Es como se supone que debe ser. Pero por más que itero nunca llego a la solución óptima del problema, siempre me da la misma. Una y otra vez. Es un insoportable acierto detrás de otro. Así podría seguir infinitamente, pero sólo esperaré un poco más a ver si consigo cuadrar los números. A ver si yo también consigo cambiar de cuadrante y ser real. Para que las cosas no duelan más, para que nunca más venga toda esta pena. Tengo que seguir luchando contra él. Soy un superviviente y todavía aguanto, pero no sé cuánto tiempo más podré resistir, mis defensas están cayendo. Tengo que ser más fuerte que nunca, porque volveré a tener la opción de ganar todo esto, pero tendré que perder voluntariamente. Él siempre lo arruina todo, él lo hace imposible.
viernes, 2 de noviembre de 2012
The Velveteen Rabbit
‘What is real?’ asked the rabbit one day when they were laying side by side. ‘Does it mean hearing things that buzz inside you and a stick out handle?’
‘Does it hurt?’ asked the Rabbit.
‘Sometimes,’ said the Skin Horse, for he was always truthful. ‘When you are Real you don’t mind being hurt.’
‘Does it happen all at once, like being wound up,’ he asked, ‘or bit by bit?’
‘It doesn’t happen all at once,’ said the Skin Horse. ‘You become. It takes a long time. That’s why it doesn’t happen often to people who break easily, or have sharp edges, or who have to be carefully kept. Generally, by the time you are Real, most of your hair has been loved off, and your eyes drop out and you get loose in the joints and very shabby. But these things don’t matter at all, because once you are Real you can’t be ugly, except to people who don’t understand.’
domingo, 28 de octubre de 2012
Y si
Pienso en cosas que no debería y me acuerdo de personas que perdí para siempre. No he llorado porque sé que vosotros tampoco lo habéis hecho. Aquí siempre pasa lo mismo, siempre nos inunda la sequía. He estado haciendo el idiota buscando las cosas que se fueron de este lugar. Supongo que tenia que haber sabido qué hacer desde el principio. ¡Pero han tenido tanto tiempo! Les odié por todo lo que me hicieron. Les odié. Pero luego me convencí de que me querían. Y me convencí de lo duro que debió de ser para ellos también. Y lo entendí. Así es cómo un hombre debe aguantar. Así es como un hombre quiere. ¿Pero y ellos? Sin decirme nada durante tanto tiempo. Y huyendo sin decir adiós. Como si yo no importara nada en sus vidas. Me hacen daño de una forma que no lograré superar. Pero a ellos les da igual, ellos son fríos. Mis defensas tiemblan porque la ilusión computó como derrota, los mejores amigos computaron como derrota y quien no supo quererme también computó como derrota. Todos se fueron. ¡Y parece que ninguno lo entiende! No importa lo inteligente, guapo o gracioso que el resto piense que soy. Cuando se trata de ellos siempre voy a ser ese chico tonto que intentaba hacerles reír con cualquier tontería.
lunes, 22 de octubre de 2012
Una leyenda
Con el tiempo, yo conseguí romper mi maldición y aprender a querer de verdad. El malo malísimo que vivía en mi cabeza se convirtió en tan sólo un monstruo de papel. De esos que si se mojan se vuelven pequeños hasta casi desaparecer. Mi octubre dejó de ser un agujero negro y sólo espero que él también lo consiga. Estoy seguro de que alguien será capaz de ver lo que hay debajo de todas sus canciones, de todas sus fotos, de todas sus palabras, y consiga librarle de la maldición que, como todo buen monstruo, posee. Él no lo sabe, pero su tiempo se acaba. Y sólo espero que él también lo consiga.
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