domingo, 15 de julio de 2018

Tetris

Para mover los planetas con las manos, dime, ¿cómo lo haces? Para rellenar el vacío con tu vacío. Y para que sólo quiera hablar de ti. Aunque, a ratos, quiera decirte que esta noche es la última. Pero se enciende y se apaga, como un intermitente. Y, menos mal, de lejos, sólo parece un momento. Mira cariño, qué recogida está la casa. Casi no parece que dejo las oportunidades a simple vista para que te tropieces con ellas en vez de que, como siempre, hagas un tetris. ¿Ves amor? Me has roto en mil pedazos y sigo estando de una pieza. ¡Ganar es tan fácil desde que he sentido todo lo que una persona puede sentir! Sólo tengo que taparme los oídos cuando Álex me dice que con corazones fríos no hay que jugarse nada. Pero dime, ¿cómo haces para rellenar el vacío con tu vacío? Me enfrentaré, si no puedes contestarme, a todas las leyes de la física clásica que sólo hablan de distancias y tiempos. Y no te preocupes, cerraré la ventana abierta que ha traído este frío, y no le diré a nadie que ayer te vi abriéndola. Estás aquí, cariño. Y aquí. Y allí también. En cualquier lugar del espacio. Me persigues. Me obsesionas. Para mover los planetas con las manos, dime, ¿cómo lo haces?

viernes, 9 de febrero de 2018

La profecía

Cuando Alex me habla del momento yo no puedo parar de pensar en la distancia y en la fuerza que lo hacen posible. Sentados en el banco, le digo que la profecía se ha cumplido. El aeropuerto, Jon, las panorámicas de Santander, todo. Estoy maldito y el encanto que me salvará es el que acabará conmigo. Así está escrito y así debe pasar. Alex me dice que no me preocupe, que la condición necesaria es más débil que la suficiente. Le sonrío y no le cuento que ya he atravesado el punto sin retorno.



lunes, 1 de enero de 2018

Aunque es de noche

Qué bien sé yo la fuente que mana y corre. Aquella eterna fuente está escondida, qué bien sé yo dónde tiene su manida. En esta noche oscura de esta vida qué bien sé yo por fe la fuente fría. Su origen no lo sé, pues no lo tiene, mas sé que todo origen de ella viene. Sé que no puede haber cosa tan bella, y que cielos y tierra beben de ella. Bien sé que suelo en ella no se halla, y que ninguno puede vadearla. Su claridad nunca es oscurecida, y toda luz de ella es venida. Y son tan caudalosas sus corrientes que cielos, infiernos riegan y a las gentes. Aunque es de noche, la corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente, la corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. Aquí se está llamando a las criaturas y de esta agua se hartan, aunque a oscuras. En esta viva fuente que deseo, en este pan de vida yo la veo, en esta eterna fuente está escondida, en este vivo pan por darme vida.

sábado, 1 de julio de 2017

Algo

si alguien me hubiera preguntado
qué vas a hacer para acabar con su olor, con el estallido, con el odio que era pena
qué vas a hacer con vosotros que desaparece, que ya no está, que no late
qué vas a hacer cuando al otro lado sólo

necesito tiempo
necesito espacio
que te jodan
que lo pasé muy mal
que ya he sufrido bastante

cómo vas a acallar los miedos, los celos, la fecha de caducidad
cómo ocultarás las excusas que te pudrieron
cómo ocultarás el frío, que ardía por dentro y te helaba por fuera
dónde te esconderás para escupirte, para avergonzarte, para deformar recuerdos
cómo vas a explicar que el plan b era la autodestrucción
cómo vas a explicar que apretaste fuerte los oídos para no oír el golpe
cuánto más vas a seguir creyendo que era bueno y no mierda
cuántos más vas a follarte para sentir menos piel, menos herida
cuántos más vas a coleccionar para sentirte menos solo

si alguien me hubiera preguntado
si hubiera sido amor
si hubiera habido un no te vayas
un día menos
algo

domingo, 18 de diciembre de 2016

Chernobyl

Como en Chernobyl, aquí el tiempo también se ha detenido. He memorizado, sin querer, toda mi bandeja de entrada, esperando que en algún momento entrara el mail que me salvara. He borrado la tecla F5 de tanto pulsarla. De tanto esperar que me sacaras de esta cuarentena.

Pero mi corazón se ha roto, se ha agotado. Ha entendido que pertenece a la zona de exclusión. Que se ha vuelto radiactivo y que por eso nadie puede acercarse a mí. Y que por eso nadie me quiere.

Es eso.

Tiene que ser eso.

Estoy atrapado en el desastre.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Lo que se supone que debe ser

La vida es como se supone que debe ser. Por eso, cada semana, las nominaciones nos mandan de vuelta a casa y expulsan al resto. No hay tiempo para preguntarse por qué se van los fuertes y nosotros, en cambio, seguimos aquí. Simplemente es como se supone que debe ser. Lo cierto es que cada día tengo que enfrentarme a la navaja de Ockham y creerme lo increíble, aunque al final nunca sea suficiente. Siempre me falta una última prueba de fe. Siempre tengo que volver, con un poquito menos de orgullo, a hacer lo que ordena el Gran Hermano. Porque quien te quiere te hace llorar pero quien te hace llorar te quiere un poco menos y te puede suplir con el alcohol y las fiestas y cualquier otro que pase. Es el precio que pagué por no estar solo. Es como se supone que debía ser.


viernes, 27 de noviembre de 2015

La hipótesis de la nebulosa primitiva

Hace muchos años, el nudo en el estómago era, más que una obligación moral, una necesidad natural que sentía cada noche que recorría el camino a su casa. Esa fue la primera explosión, que hizo separarse infinitamente a las partículas que formaban parte de la misma gran nube de polvo y gases. Desde entonces, la sensación de querer escapar luchaba contra la ley de gravitación universal.

Luego vino la formación de los planetas. La temperatura, los elementos, los días, las noches, la relatividad del tiempo. Pero también la distancia, las órbitas, dar vueltas en círculos. La dicotomía entre ser un planeta grande y frío o ser un planeta pequeño y cálido. Con los ojos cerrados, las elecciones impedidas y la zona de confort lejos, llegó la última noche, que luego resultó ser precuela de llamadas, de mensajes con alcohol en sangre, de intentar grapar la grieta. De olvidar que lo que separa en el espacio es el vacío.

Después llegó la confusión, con el sistema solar formado, pero la estructura interna de la Tierra todavía por hacer. La marca en el pecho, insondable incluso hoy, parecía resultado de una alineación de los planetas, aunque eso fuera científicamente imposible. Era primavera y era invierno, volvió a ser primavera y luego volvió a ser invierno, sin más. Y la explosión, ya no parecía de otro tiempo, estaba presente. Estaba haciéndome estallar en pedazos. Y en ese momento, justo en ese momento, el proceso se completó.

Y era enorme, era gigante. Macroscópicamente impresionante.

Microscópicamente inconsistente.