Desbloqueo el móvil, se enciende la pantalla. Apenas son unos segundos, pero lo haré tantas veces que acabaré por agotar la batería. Al otro lado no hay notificaciones que eviten las mentiras del lunes. Un café en el centro, un paseo por Mataleñas, un plan que se aplazó por la oportuna lluvia. Siempre un plural artificial. Mi cara roja, la mirada que se distrae, que no se centra, que los evita. Hasta que coinciden los ojos y me hago débil. Entonces no hice mucho, entonces la limpieza, entonces el estudio. La condescendencia que dejan cuando se van. La vergüenza de no haberlo conseguido, de ser un tramposo, de lo que piensen ellos a cientos de kilómetros. Reescribir el guion para convencerme de que la culpa no es mía, es de la sociedad, que impone, que aprieta, que ahoga. Que me obliga a difuminar, a distorsionar, a retocar hasta tener otra cara, tener otro cuerpo. Se resquebraja la grieta, las distancias aumentan, el cerebro se adapta. Soy ese, el de la foto, no el del espejo. Quizá ellos se lo crean, solo que hoy tendrá un mal día, solo que hoy habrá dormido poco. Empieza la sal a brotar, llega a mis labios, a mi lengua, se acumula porque se darán cuenta del monstruo, porque no resolverán el dolor, porque no aguantarán la contención. No pueden hacerlo. No cambiarán el futuro, no me salvarán, no rebatirán el destino. No pueden hacerlo. Pero sí la boda, pero sí el hijo, pero sí la casa. Cristaliza el sodio, crecen las paredes, me acurruco dentro. Desbloqueo el móvil, se enciende la pantalla.
domingo, 17 de octubre de 2021
domingo, 21 de febrero de 2021
Valer lo suficiente
Guardé el recorte del horóscopo en la cartera. No es que yo creyera en esas cosas, pero eran las mismas palabras que él había escrito, no podía ser una coincidencia. El corazón, inocente, puro, me estallaba en el pecho cada vez que pensaba en él. Pero los días pasaron, como pasaron las semanas, y el papel de periódico se empezó a estropear. La casualidad, en cambio, germinó en mi y brotó en culpa. Demasiada película para un tan mal actor. Demasiado pasado para alguien tan prescindible. Demasiado poco para merecerlo. Así que, triste, cogí el papel y, antes de que se rompiera por completo, lo plastifiqué como pude para que me diera tiempo a valer lo suficiente. Pero los meses pasaron, como pasaron los años, y, con ellos, también pasó el plan b, pasó la excusa, pasó el nudo en el estómago, la llamada, la marca, la estación, el cero absoluto, el móvil, el llanto, la infidelidad, la vergüenza. Demasiado trayecto para algo tan sencillo. Así que, furioso, usé las palabras como flechas, las miradas como dardos, para disimular que, por dentro, estaba completamente vacío, igual que esos edificios que arden y de los que sólo queda la fachada. El corazón, corroído, impuro, estaba pidiendo ayuda a gritos. Tratando de cumplir lo prometido, tratando de que no se acercaran a mí esos fantasmas. Deseando que el hombre de fe destrozara al hombre de ciencia. Por eso cogí la línea 6, llegué a Ciudad Universitaria, subí las escaleras del metro, apreté los dientes, ensayé una cara de sorpresa y miré a todos lados. Porque esperaba que, por fin, se cumpliera la predicción. Porque esperaba, por fin, valer lo suficiente para que alguien me quisiera.
Pero allí no había nadie.
sábado, 11 de enero de 2020
Tensión de rotura
sábado, 1 de julio de 2017
Algo
qué vas a hacer para acabar con su olor, con el estallido, con el odio que era pena
qué vas a hacer con vosotros que desaparece, que ya no está, que no late
qué vas a hacer cuando al otro lado sólo
cómo vas a acallar los miedos, los celos, la fecha de caducidad
cómo ocultarás las excusas que te pudrieron
cómo ocultarás el frío, que ardía por dentro y te helaba por fuera
dónde te esconderás para escupirte, para avergonzarte, para deformar recuerdos
cómo vas a explicar que el plan b era la autodestrucción
cómo vas a explicar que apretaste fuerte los oídos para no oír el golpe
cuánto más vas a seguir creyendo que era bueno y no mierda
cuántos más vas a follarte para sentir menos piel, menos herida
cuántos más vas a coleccionar para sentirte menos solo
si hubiera sido amor
si hubiera habido un no te vayas
un día menos
algo
domingo, 4 de diciembre de 2016
Lo que se supone que debe ser
viernes, 27 de noviembre de 2015
La hipótesis de la nebulosa primitiva
Luego vino la formación de los planetas. La temperatura, los elementos, los días, las noches, la relatividad del tiempo. Pero también la distancia, las órbitas, dar vueltas en círculos. La dicotomía entre ser un planeta grande y frío o ser un planeta pequeño y cálido. Con los ojos cerrados, las elecciones impedidas y la zona de confort lejos, llegó la última noche, que luego resultó ser precuela de llamadas, de mensajes con alcohol en sangre, de intentar grapar la grieta. De olvidar que lo que separa en el espacio es el vacío.
Después llegó la confusión, con el sistema solar formado, pero la estructura interna de la Tierra todavía por hacer. La marca en el pecho, insondable incluso hoy, parecía resultado de una alineación de los planetas, aunque eso fuera científicamente imposible. Era primavera y era invierno, volvió a ser primavera y luego volvió a ser invierno, sin más. Y la explosión, ya no parecía de otro tiempo, estaba presente. Estaba haciéndome estallar en pedazos. Y en ese momento, justo en ese momento, el proceso se completó.
Y era enorme, era gigante. Macroscópicamente impresionante.
Microscópicamente inconsistente.
sábado, 8 de agosto de 2015
El universo del cero absoluto
Aquí ya no hay nada que hacer. Y cuando acabe el día tendré que aceptar que habrán pasado 24 horas más sin ningún tipo de resultado. Tendré que recoger mis cosas e irme antes de que esta atmósfera se haga completamente irrespirable. Antes de que el universo del cero absoluto acabe conmigo.