domingo, 18 de diciembre de 2016

Chernobyl

Como en Chernobyl, aquí el tiempo también se ha detenido. He memorizado, sin querer, toda mi bandeja de entrada, esperando que en algún momento entrara el mail que me salvara. He borrado la tecla F5 de tanto pulsarla. De tanto esperar que me sacaras de esta cuarentena.

Pero mi corazón se ha roto, se ha agotado. Ha entendido que pertenece a la zona de exclusión. Que se ha vuelto radiactivo y que por eso nadie puede acercarse a mí. Y que por eso nadie me quiere.

Es eso.

Tiene que ser eso.

Estoy atrapado en el desastre.

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